Un potente imán de pesca puede convertir un pequeño trozo de acero en un objeto que se mueve rápidamente y hacer que un hallazgo pesado sea difícil de controlar.
Un imán de pesca se puede utilizar en agua salada sólo cuando su construcción, condición y rutina de mantenimiento son adecuados para un ambiente mucho más corrosivo que un estanque o río de agua dulce común.
Limpiar y almacenar correctamente un imán de pesca es simple, pero protege las partes más importantes: la cara magnética, la copa protectora, los accesorios de fijación y la cuerda. Después de la recuperación, pueden quedar barro, arena, fragmentos de metal, agua y materia vegetal en el conjunto.
Un imán de pesca atascado suele ser un problema de ángulo, obstrucción o un contacto excepcionalmente bueno con metales ferrosos. La respuesta equivocada es esforzarse más sin un plan. Una fuerza repentina puede dañar la cuerda, pellizcarse las manos, mover un objeto pesado inesperadamente o apretar el imán hasta engancharlo peor.